domingo, 21 de noviembre de 2010

Un Señor Extraño ---cuento de horror

Según las supersticiones tradionales de China, en el día 15 de juliosegún el calendario lunar de Chinapor la noche salen todos los fantasmas de las tumbas a fin de volver a casa y reunirse con sus familiares vivos. Con el transcurso del tiempo, poco a poco se ha formado la costumbre de celebrar ese día, que se conoce como el día de los fantasmas. En ese día, después de la caída de la oscuridad, la gente suele mantener abierta la puerta para que los familiares muertos puedan entrar. Algunas familias incluso preparan con propósito los platos favoritos de los muertos como si ellos todavía vivieran en el mundo. La costumbre más tradicional y común consiste en  quemar un tipo de dinero especial que está hecho de papel, esperando que los muertos puedan llevar una vida acomodada en otro mundo.
Sin lugar a dudas, no faltan leyendas y cuentos de horror que tratan de ese día. Por lo siguiente, cuento uno de ellos.

Era un 15 de julio, un día normal de verano,de la temporada de lluvia. Eran las siete de la tarde, y la oscuridad llegó con unas horas de anticipación. El cielo estaba nublado, y las nubes como una tela sin ninguna abertura por donde no salía ni un rayo de la luna , como si fueran suturadas por la mano habilidosa de un médico. El aire y el viento se mantenían estacionarios, igual que el agua que se conserva en la botella sellada. Hacía un calor sofocante, por la calle corrían pocos coches,los cuales sólo se podían percibir con la ayuda de los faros y los ruidos producios por las altavoces. La gente, que no dejaba de sudar como un perro, aceleraba el paso para llegar a casa a preparar la comida para sus queridos familiares muertos. O quizá sólo debido a que había percibido el aliento de una tormenta que estaba en el camino.
De repente, una sombra rompió el silencio duradero. Era un hombre alto y grande, quizá, juzgando sólo a través de su vestido, es que su cabeza fue envuelta herméticamnete por una bufanda negra y un sombrero del color café, por lo tanto no se podía ver su cara. Además, el extraño hombre llevaba una chaqueta del mismo color que la bufanda, tan largo que alcanzaba hasta las rodillas.
El hombre caminaba tan lentamente por el camino. Quizá sea el único que no fue influido por el medio ambiente. Después de unos minutos, a lo mejor se sentía un poco cansado, se acercó a la calle para tomar un taxi. Levantó el bastón y se mantenía como un tronco viejo. Esperando y esperando, por fin se detuvo delante de él un coche amarillo.
Hola, señor, a dónde le llevo?”Era una voz sonora y llena de energía y vitalidad, el que formaba un gran contraste con el clima desesperado que se notaba por la ventana. El jovén conductor, de unos viente años, movió la cabeza, esperando la respuesta.
El esperó unos minutos sin que el hombre le respondiera.
Disculpe, señor, a dónde le llevo a usted?”le preguntó otra vez con mucha paciencia.
A mi casa.Era una voz baja y grave, como un instrumento musical.
Y señor, dónde está su casa?”
Sigue lo que te diga yo. La respuesta era tan fría como el viento del invierno.
Qué extraño el hombre!”murmurando la joven. Se le agotaron las ganas de seguir la conversación. En realidad, era dejar de hablarse con sí mismo.
Sigue derecho.... Gira a la izquierda.....a la derecha....”
Los dos hombres fueron reinados por la oscuridad y el silencio horroroso. Solamente se oía la voz de una mujer expandida de la radio .
Para ” El romper del silencio asustó al pobre chico.
El hombre sacó un billete ,se lo dió al joven y ....  desapereció en la oscuridad, a la distancia.
Todo ocurrió tan rápido que no le dio tiempo para reaccionar ni pensar. Sostenido en la mano el billete, el joven encendió la luz.
Qué!Madre mía!”No pudiendo creer en sus propios ojos, el pobrecito, sorprendido, se acercó y se frotaba los ojos.
Era un billete encima del cual se escribía el año de 1890.
El joven se respiraba, tratando de clamarse. Tomando una linterna,se bajó del coche y descubrió una tumba a su lado.
Quién es ese hombre Quién sabe.... No importa.....

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