domingo, 21 de noviembre de 2010

Un episodio gracioso

Fernando, un hombre gordito y clavo, de unos trenta años, es el jefe de una compañía transnacional.
Un fin de semana, leyó por casualidad en el periódico una buena noticia “Hoy es el último día del descuento de XX ”, el cual era su marca favorita de ropa. Al dejar el periódico, se apresuró enseguida a latienda que se encontraba llena de gente, claro, él no fue el único que quería aprovechar la excelente oportunidad. Se formaron las largas colas tanto delante del cajero como al alrededor de los probadores, donde se notaba una gran animación.
Paseando y paseando, por fin, el vacilante hombre se decidió a probarse un par de pontalones blancos. Haciéndose la ilusión de que le bebería quedar perfectamente, empezó a quitarse los pantalones. Sin embargo, no sabía por qué sus piernas fueron tapadas estrechamente en los perniles. El pobre hombre trataba de todas las maneras, arrancando y tirando. Los sudores se le pegaban como lluvias. No obstante el gran esfuerzo, él no lo logró, al contrario, se metió en una situación bastante embarazosa mientras produjo problemas rídiculas a unos inocentes. Es que, de repende, el hombre se cayó al suelo, chocando contra la pared hecha de madera. ¡Bang! Todo ocurrió tan rápido sin que la gente estuviera ni un minuto para...... Para levantar los pantalones, cubrir el pecho, cerrer los ojos...... La animación se convirtió inmediatamente en gritos, sustos y sonrojos. Al pobre hombre, no le dio tiempo de sentir dolor sino pedir miles de disculpaciones a sus compañeros asustados, inocentes y semidesnudos.

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